EN CASA AMÈRICA CATALUNYA DE BARCELONA

Homenaje a Mario Benedetti

Casa Amèrica Catalunya, la Càtedra Unesco de la Universitat de Girona, la Casa de América de Madrid y la Fundación Santillana homenajearon el pasado miércoles a Mario Benedetti, en un acto titulado 'Poemas para hacerlos nuestros'. El recuerdo del poeta uruguayo, su coherencia vital, su inmenso legado y sensibilidad emocionaron al público que abarrotó el salón de actos de la Casa Amèrica Catalunya.

La voz de la actriz Mercedes Sampietro repasando algunas de sus imperecederas poesías y la recreación de la figura del más cercano Mario, realizada por su biógrafa, Hortensia Campanella, sirvieron para forjar un ambiente único, una comunión entre los centenares de amigos barceloneses de Benedetti de todas las edades y generaciones reunidos para la ocasión, que no eran ya lectores incondicionales o devotos seguidores, sino ‘amigos' próximos.

Quien así lo deseó leyó en alto alguno de sus poemas preferidos de Benedetti. Todos los asistentes compartieron un reverencial silencio para escuchar El Sur también existe, musicalizado por Serrat, o el escalofriante Desaparecidos de Daniel Viglietti, acompañado por la voz, aún presente, del propio Mario.

El acto arrancó con una presentación de Antoni Travería, director general de Casa Amèrica Catalunya, quien calificó el encuentro como "cálido, sincero y austero. Un recuerdo ideado para que Mario no se sintiera mal". Tras repasar algunas de sus entrañables vivencias personales con Benedetti, Travería cedió la palabra a Hortensia Campanella, autora de la biografía Mario Benedetti, un mito discretísimo, publicada por Alfaguara, quien cautivó al auditorio desde la primera anécdota: "Cuando Mario vio el grosor del manuscrito de mi obra, lo primero que me dijo de manera espontánea fue: «¿Tanto he hecho en mi vida?»".

 
Y a partir de ahí, Campanella repasó desde el arranque tres décadas de relación personal culminada en una fraternal amistad, iniciada "en un hotel de la Gran Vía madrileña, a finales de los 70. Ya lo sabía todo de él y desde entonces, compartí vivencias con la persona, no ya con el escritor. Y el ser humano correspondía exactamente a la imagen proyectada, a la que sus lectores teníamos de él. Su vida y su literatura estuvieron muy unidos".

Para Hortensia Campanella, Benedetti fue "un mito que lo tuvo todo en contra, desde una infancia de extrema pobreza. Empezó a trabajar con 13 años, consciente de que su vocación era escribir. Abandonó los estudios y, ante la negativa de los editores, tuvo que pagarse de su bolsillo los siete primeros libros que escribió. Fue un autodidacta completo, capaz de aprender idiomas para comprender mejor a sus autores favoritos. Leyó, leyó y leyó. Todo lo consiguió por esfuerzo, rigor y ganas".

A los 17 años, de visita en Buenos Aires -rememoró Campanella-, "decidió ser poeta. Su vocación consistió en comunicarse con la gente y así generó ese pequeño milagro de ser admirado tanto por un finlandés como por un paisano de Montevideo. Algo alcanzó, pues, Mario, en lucha contra todo...". En la vertiente personal, Benedetti era, según su amiga Hortensia, "pudoroso para hablar de sus emociones. En público, opinaba sobre literatura y política, pero si quieres saber de su intimidad, la hallas en su obra. Le entendemos leyéndolo, no a través de las innumerables entrevistas que concedió a los medios de comunicación".

Tras la aproximación a la figura de Mario Benedetti realizada por Hortensia Campanella, la actriz Mercedes Sampietro, otra devota del uruguayo, lideró el caudal de emociones con la lectura de los poemas elegidos para la ocasión. Figuraron, entre otros, Desmorirse, Rostro de vos, Me voy con la lagartija, Sueldo,  Los formales y el frío, Ustedes y nosotros, Currículum, Oración, Arte poética, Me sirve y no me sirve, Táctica y estrategia, Piedritas en la ventana, Bandoneón, Defensa de la alegría, Síndrome, Ángelus, Es tan poco, Abrigo, Pies hermosos, Mass Media, Signos del sur, Papam habemus, Más o menos la muerte, Tu espejo es un sagaz, Por qué cantamos, Invisible, El puente, Pequeñas muertes, Octogésimo, Allende, Arco iris y No te salves, musicalizado por Adriana Varela.

Quizás el momento más emotivo de la noche surgió del anonimato, de la más pura discreción, acorde con el perfil del recordado poeta. Una joven seguidora del autor uruguayo, superada por la emoción, accedió a la tarima para leer Corazón coraza, su poema predilecto. Le costó largo tiempo leerlo hasta terminar con una sentida y cómplice ovación del público. Ese precioso texto de Benedetti dice así:


Porque te tengo y no

porque te pienso

porque la noche está de ojos abiertos

porque la noche pasa y digo amor

porque has venido a recoger tu imagen

y eres mejor que todas tus imágenes

porque eres linda desde el pie hasta el alma

porque eres buena desde el alma a mí

porque te escondes dulce en el orgullo

pequeña y dulce

corazón coraza

porque eres mía

porque no eres mía

porque te miro y muero

y peor que muero

si no te miro amor

si no te miro porque tú siempre existes dondequiera

pero existes mejor donde te quiero

porque tu boca es sangre

y tienes frío

tengo que amarte amor

tengo que amarte

aunque esta herida duela como dos

aunque te busque y no te encuentre

y aunque

la noche pase y yo te tenga

y no.

Archivado en: poesía, Mario Benedetti

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